LA CAPILLA COLEGIO DEL SEÑOR SANTIAGO DE LA VILLA DE CASTELLAR (1)
Por Cristóbal López.
Es Cronista Oficial de la Villa y tesorero de la Asociación Amigos de los Museos de Castellar.

Primera parte de tres, de la Lección pronunciada en el Centro de Jubilados “El Olivo”, en el mes de julio de 2002, dentro del Curso “Guías Jubilados Voluntarios de la Tercera Edad”.

1.- Historia de la Fundación.

2.-Análisis estilístico-formal

 


1.- HISTORIA DE LA FUNDACIÓN

La Capilla Colegio del Señor Santiago de la Villa de Castellar es una de las mis ricas fundaciones que se realizaron en la Diócesis en el siglo XVII. Su fundador fue un noble caballero natural del lugar, D. Mendo de Benavides que se llevó a cabo en 1.633, mediante escritura otorgada ante, el Notario Apostólico Francisco Osorio Contreras, en Granada. Posteriormente se otorgaría otra el. 6 de enero de 1.634, ante Alonso Meléndez de Figueroa, también en Granada, y más tarde en 1.643 y 1.644, ante el escribano Juan García Muñoz en Castellar y Pedro Ferrer en Murcia (Libro de las Constituciones).

D. Mando de Benavides, hijo natural del Conde de Santistebán del
Puerto, D. Francisco de Benavides y Doña Teresa Merino, sobrina del Cardenal Merino, en razón del condicionamiento social de su origen, se vio
abocado a la carrera religiosa. Estudiante del Colegio de la Santa Cruz
de Valladolid se licenció en derecho canónico. Fue Oidor en Valladolid,
Caballero de las Ordenes Militares y del Tribunal de la Inquisición; Presidente de las Chancillerías de Valladolid y Granada; Prior de Aroche
(Huelva) y al final, Obispo de Segovia y Cartagena.

Fue en este Diócesis cuando decide Fundación de Castellar cuyo
objetivo era la creación de un Centro de Enseñanza; un Colegio con un
capilla bajo la advocación Santiago, que fue elevada a rango de Colegiata en 1.692 por el Papa Inocencio XII y confirmarla por Clemente XI en 1705.

El documento llamado "Constituciones" estaba editado en Nápoles y a dos columnas en latín y castellano y se ocupaba de la organización de la Fundación. Las obras de la. Capilla comenzaron en el año 1.642, según datos que existían en su Archivo, ya desaparecido.
Dos años mas tarde' el 17 de Octubre de 1 .614 murió el fundador en la sede Episcopal de Cartagena, no pudiendo ver terminadas las obras que había emprendido, cuyo fin tuvo lugar en el año 1.648. Inmediatamente se procedió a la inauguración del templo.
Las obras de la Colegial se realizaron con bastantes celeridad, signo evidente de la disponibilidad de medios (fincas rústicas en su totalidad desparramadas por una amplia área que iba de desde Linares a Peal de Becerro).

Atendiendo a las Constituciones Sinodales del 0bispo D. Baltasar Moscoso y Sandoval, según la cual nadie puede edificar sin licencia episcopal, bajo pena de perder todo derecho, hay que tener en cuenta
una cierta supervisión del Cardenal, a través sobre todo del modelo referencial de la Catedral. De aquí la labor del Maestro Mayor proveedor de las obras del Obispado, en ese momento Juan de Aranda y Salazar.

Bibliografía

(1).- González Carral, Juan de Dios.- Castellar.- Datos geográficos e Históricos.- Año 1.967.

Galera Andreu, Antonio.- Arquitectura de los siglos XVII y XVIII en Jaén.- Año 1.977.


2.- ANÁLISIS ESTILÍSTICO-FORMAL

El conjunto arquitectónico está integrado por partes perfectamente diferenciadas: la Iglesia y el Colegio propiamente dicho, que componen un amplio recinto de planta rectangular.

La Iglesia.-Constituye la parte más noble y cuidada del conjunto. El material empleado, a diferencia del colegio, es la piedra que en los muros exterior esta perfectamente labrada en sillares regulares no así en el interior, que recibe una labra más tosca y descuidada que necesitó cubrirse de una capa de yeso, como fue frecuente en los edificios de este tiempo. La naturaleza del material empleado la piedra, influye poderosamente en el efecto de solidez y masa del edificio.

El templo presenta una sencilla planta de cruz latina de única y ancha nave (30 x 7,4O m.), cabecera plana, con presbiterio sobre gradas y coro en lo alto, también sobe gradas, a los pies as pilastras de ritmo cambiante que enmarcan capillas-hornacinas poco profundas y el acusado entablamento que cabalga sobre ellas recorriendo el interior de la Iglesia articulan las muros interiores constituyendo los únicos elementos plásticos que destacan en los lisos y desornamentados paramentos.

Visitando el Museo de la Colegiata con los Guías Voluntarios de la Tercera Edad..

Se cubre con bóveda de medio cañón con arcos fajones de refuerzo, mientras que sobre el crucero se dispone una cúpula sobre pechinas. En ambos casos y de acuerdo con las necesidades del momento son soluciones falsas ya que se trata de bóvedas enjabelgadas de yeso y cúpula encamonada. Esta última es frecuente en los templos españoles de la época, después que la utilízara por primera vez en España el arquitecto jesuita Francisco Bautista (1.594-1.679) en el Colegio Imperial de Madrid (excatedral de Madrid)), en el año 1.629. Se trata en realidad de una falsa cúpula y-cuyo armazón interior de madera; con estas, técnicas se evitaba el uso de materiales pesados y permitía mayor economía en la construcción, razones por la que alcanzó una gran difusión.

El espacio interior así conformado mantiene una unidad relativamente clásica. Por lo que se refiere a la iluminación, esta se consigue mediante dos grandes ventana abiertas en lo alto de los testeros de ambos brazos del crucero, con lo que se consigue una zona intensamente iluminada, que contrasta fuertemente con otras en penumbra en el resto de la nave, dentro los efectos lumínicos de luces s y sombras tan pretendidos por la arquitectura barroca.

(continuará)