FIESTAS Y COSTUMBRES        POPULARES EN CASTELLAR        por Francisco Marín Nieto       (Cronista Oficial de Castellar)

 

NAVIDAD

 

Féliz Navidad

 

El año culmina con esta fiesta, en la que se cantaban los "Aguilandos", formando cuadrillas con diversos instrumentos de percusión caseros, sobre todo las zambombas. Al frente iba el " mochilero " que hincando la rodilla en tierra recibía el " aguilando ", casi siempre en especie como morci-tortas, higos y bellotas... comenzaba por aquel que decía:

De quien es esta casa grande con ventanas y balcones del señorito... que tiene muchos millones. No lo hago por su hacienda, ni por lo que me ha de dar, que lo hago por su hija que es la flor del Castellar.

Higos y bellotas todo lo tomamos pero los dineros no los despreciamos. Entra, entra mochilero con la mochila en la mano, hinca la rodilla en tierra que te den el "aguilando"

Y luego seguían otros narrando largas historias del Nacimiento, los Inocentes, la Huida a Egipto... con sus milagros apócrifos correspondientes que seria curioso recopilar escuchando a los viejos del lugar.

 

 

"Vareando" la aceituna

 

LA ACEITUNA

 

Aunque parecida a la de ahora, tenla otras connotaciones. Apenas alboreaba el día, ya estaban los mulos aparejados, cargados con los cribones, jerga, mantones capachos y pleita, y camina del tajo por veredas y caminos embarrados seguidos con las cuadrillas de aceituneros.

En el olivar los " vareadores " tendían los pequeños mantones y las cogedoras iban detrás cogiendo los salteos y los troncos. A la voz de " pleíta ", aparecía el mocetón de turno con la espuerta cuartillera que era llenada a tope y a hombros llevada al cribon, donde se limpiaba y envasaba en los capachos de pleita (la pleita era el esparto trenzado con el que hacían espuertas, capachos y sogas).

Al medio día y oyendo el " pito " de la fabrica se paraba y se comía basándose en tocino frito morcillas, chorizos, pipirranas, calabaza frita aceitunas aliñadas y otros mojes que sabían a gloria.

Por la tarde se cargaban los mulos con tres capachos haciendo unas lazadas especiales y otra vez a andar el largo camino. En el molino que era de prensas y molido con grandes rulos de granito tirados por bestias eran los " serranos" quienes atendían a la molienda y retiraban el orujo o " jipia" de los " cimbeles ". Entonces, el aceite era de oro y cuando cogías un pan tierno recién sacado de la tahona y lo metías en una tinaja de aquellas, salía un " joyo " bien empapado y chorreando que era un bocado exquisito con aquel apetito.

El aceite se media en arrobas, panillas... y se llevaban en cantaras, pellejos y alcuzas...

 

LA MATANZA

 

Dice un adagio popular: " Con una misa y un marrano hay pato el año; sobra misa y falta marrano.

La verdad es que la matanza de uno o varios cerdos era la base de alimentación para parte del año, junto a los corrales llenos de conejos, gallinas, pollos y cabras....

Era un rito anual, motivo de reunión familiar y de bailes caseros.

Una vez matado el cerdo por los matarifes, se le sacaba la sangre para hacer la morcilla, se le rascaban las cerdas con agua muy caliente y abierto en canal se le colgaba del techo en un " camal ".

Luego las " matanceras " hacían los chorizos, la morcilla Extremeña y la morcilla negra a base de cebolla hervida y sangre con la mezcla de todos los " apaños " y avíos que ellas bien conocen.

Luego los jamones y tocinos se salaban; los chorizos y morcillas se colgaban en varas a secar en la lumbre.

 

 

Ir al indice indice

 Ir al nº 10 de Septiembre Septiembre Ir al nº 11 de Noviembre Noviembre-